2009
08.03

¿Que es una promotora? ¿Cuál es su función? Son las preguntas básica para poder reubicar el rol de las promotoras dentro del lineamiento de la empresa.

La promotora es una relacionista pública, pieza integral de la estrategia de promoción de una marca. La promoción es la comunicación e imagen utilizada para poder informar, persuadir y recordar a los compradores potenciales de un producto con objeto de influir en su opinión y obtener un respeto.

Cuando una promotora está frente un stand debemos tener en cuenta que se convierte automáticamente en la persona más importante de la empresa frente al público.

Transmite una imagen, personalidad, comportamiento, es decir una percepción de marca, por lo cual la selección debe ser cuidadosa. El requisito es conocer de antemano lo que nuestra empresa desea transmitir, qué queremos que los consumidores piensen. Si no se comprende la percepción de la propia marca, si no se tiene en claro la estrategia de marketing, el resultado del personal será equivocado, solo una pantalla de atracción de corto plazo desvinculad de su fin de negocios.-

Que este pequeño artículo sirva también para reconocer el valor de las promotoras, re-conceptualizar su rol y revalorizar su trabajo.

STAFF de MODELOS y PROMOTORAS 01

Contrataciones: contacto@01market.com.ar

2009
08.03

Escrito por Community CXO, on 27-07-2009
Por Lic, Mara Destéfanis (Lic. en Comunicación Social, Directora 01Market)

Lo esencial es invisible a los ojos, dejó grabado Antone de Saint-Exupéry en su libro El Principito. Lo invisible a los ojos en una empresa, conforma la fuente y el valor de sí misma, pero a diferencia de sus activos visibles, el capital intelectual (CI) de una organización resulta ser información intangible y susceptible de ser medida.

El proceso de métrica tradicional no logra calcular su verdadero valor relegando su importancia dentro de la gestión administrativa de una empresa. Esto crea una fuerza de choque con la coyuntura de globalización en donde las empresas del SigloXXI que no puedan gestionar su stock de conocimiento tendrán menor capacidad para adaptarse rápidamente a las condiciones cambiantes y dinámicas que vive el mundo actual.

Steward, uno de los precursores del concepto CI, sostiene que la fuerza cerebral colectiva que representa el capital intelectual en las nuevas organizaciones es la esencia de su éxito.

¿Cómo revalorizar y tener en cuenta el conjunto combinado de activos inmateriales, (llámese conocimiento, información, propiedad intelectual, experiencia)? es la pregunta que permitirá activar su capitalización en post de los objetivos corporativos.

Para comenzar esta tarea, comprendamos que el Capital Intelectual está conformado por:

El capital humano: capacidades, conocimientos y destrezas individuales.
El capital Estructural: estructura organizativa, formal e informal, métodos de trabajo, bases de datos, sistemas de I+D, sistemas de dirección-gestión y cultura de la empresa.
El capital Mercado: relaciones que tiene la empresa con sus clientes, canales de distribución, proveedores, competidores, alianzas, bancos, accionistas, etc.

Identificando el capital intelectual propio podremos luego aplicar una gestión apropiada de buenas prácticas en el stock de conocimiento para fortalecer aquellos factores que requieren de mayor supervisión.

Algunos elementos que podrán servirnos para una mejor gestión del conocimiento son, entre otros:
Motivación: como motor de energía para llevar a cabo retos laborales y búsqueda de nuevos proyectos más allá de las tareas diarias que se realizan de manera rutinaria.
Fraseando a Sung Tzu ”Si conoces al empleado y te conoces a ti mismo, no necesitas temer el resultado de cien intentos de motivar. Si te conoces a ti mismo, pero no al empleado, por cada victoria que logres tratando de motivar, sufrirás también una derrota. Si ni conoces a tu empleado, ni te conoces a ti mismo, sucumbirás en cada intento de motivar.”
Empowerment: gerenciar por empowerment es facultar a los empleados para obtener resultados por sí mismos y alienta el compromiso con la organización de manera tal que cada uno se comporte como su fuera el dueño de la empresa.
Así, el trabajo es asumido como reto y no como carga, permite el desarrollo de las habilidades de los individuos, la activación en toma de decisiones espontáneamente, facilita la integración de equipos y optimiza la sinergia entre ellos.
Comunicación: como hilo conductor de todas las relaciones hay que tener en cuenta que la comunicación requiere de un emisor y un receptor pero no siempre se recibe el mismo mensaje que se transmite. Esto se debe a que en la comunicación inciden otros elementos que la condicionan como ser la lengua, el contexto, la cultura, énfasis y comunicación no verbal que determinan entre todos el sentido del mensaje recibido. Para asegurarnos que realmente se entienda la información transmitirá es indispensable utilizar la herramienta del feedback, en algunas ocasiones hasta se podrá simplificar con una sola pregunta:
¿Que entendió de lo que le acabo de decir?
Inteligencia emocional: compuesta por inteligencia y emociones, mejora la aptitud personal en cuanto el autoconocimiento de uno mismo (conciencia emocional, autovaloración precisa, confianza, autorregulación y la motivación) y la aptitud social en cuanto a la empatía y las habilidades sociales (influencia, comunicación, manejo de conflicto, liderazgo, catalizador de cambio, etc).

Finalmente, para lograr una gestión dinámica del conocimiento se debe contemplar la organización como un todo, las acciones deben estar interrelacionadas y existir en ella un mensaje único. Desde este punto de vista, podemos convertir a nuestra empresa en un sistema en donde todos sus engranajes funcionen interrelacionados y sus activos comerciales e intangibles trabajen conjuntamente duplicando sus fuerzas y direccionando su sentido hacia una misma meta.